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Thread: H√©roes Ca√*dos y otras historias

  1. #21
    Frank_enstein
    Guest
    Muy bueno Mix!!! Lamento que sea tan largo, no tengo voluntad para leer tanto jajajajajajajaja

  2. #22
    Mix Thorngall
    Guest

    ¬°Gaznar contra la Muerte! 1/3

    Eran dias dif√*ciles en el reino de Camelot. Una extra√Īa y mortal fiebre, que parec√*a atacar en oleadas, se estaba cebando con toda la poblaci√≥n, en especial ni√Īos y j√≥venes sanos. La gente empez√≥ a pensar que hab√*a llegado el Apocalipsis, y el p√°nico se apoder√≥ del Reino.

    La terrible fiebre lleg√≥ a una peque√Īa aldea druida, y en todas las casas hab√*a un joven o peque√Īo enfermo a punto de morir. El peque√Īo hijo del cham√°n de la aldea luchaba contra la enfermedad mientras a su alrededor parec√*a haber una terrible lucha... ca√*an objetos, se escuchaban ruidos de golpes, pero no hab√*a nada a la vista. La familia abandon√≥ la caba√Īa, hasta que al fin todo pareci√≥ volver a la normalidad. El peque√Īo, que estaba en los brazos de su padre, pareci√≥ recuperarse y abri√≥ los ojos...

    - "Padre... la muerte... he visto a la muerte... y creo que me ha sonre√*do..."

    Abri√≥ la mano, y llevaba una nota que parec√*a escrita con sangre. Su padre se alegr√≥ de ver a su hijo sanar, pero abri√≥ la nota con terror...

    - "No es la hora. No es justo. Mi Se√Īor se ha vuelto loco, y hay que pararlo. Ruega a tu Diosa que nos ayude, en m√* no confiar√°..."

    Todo era muy extra√Īo... La nota parec√*a ser obra de un ser oscuro... ¬Ņque se preocupaba por lo que es justo? ¬Ņy ped√*a ayuda? La oleada de fiebre parec√*a haber cesado, y muchos de los afectados comenzaban a recuperarse, y el cham√°n decidi√≥ que hacer caso a la nota no le har√*a mal.

    Se encamin√≥ a la parte m√°s profunda del bosque, y comenz√≥ a recitar el antiguo canto de los Guardianes... una suave brisa comenz√≥ a soplar, elevando las hojas del suelo, y extendiendo el m√°s hermoso perfume imaginable. Y apareci√≥, vestida con hojas y flores, la bella y dulce Diosa Nathra Verdaine. Salud√≥ humildemente y con cari√Īo al cham√°n, y le pregunt√≥ por qu√© necesitaba su ayuda.

    El cham√°n intent√≥ entregarle la nota, pero ella rechaz√≥ incluso tocarla, pues conoc√*a y tem√*a al ser que la hab√*a escrito. Pero se mostr√≥ intrigada, y rog√≥ al cham√°n que se la leyera. Despu√©s, tranquiliz√≥ al hechicero, y le envi√≥ de vuelta a casa, prometi√©ndole que nada malo les suceder√*a...

    Una vez que el cham√°n abandon√≥ el bosque, la Diosa llor√≥ asustada. Reconoci√≥ que la nota hab√*a sido escrita por Gaznar, el m√°s poderoso de los Esp√*ritus de la Muerte, y advert√*a que "su Se√Īor", el horrible Jinete de la Muerte Baal-Rakshaad, hab√*a decidido √©l solito que el fin del mundo hab√*a llegado. Nathra y Rhiannon invocaron la ayuda de los Celestiales hasta que cay√≥ la noche...

    De nuevo, la fiebre atac√≥ la aldea del cham√°n. Su hijo volvi√≥ a enfermar, y aquella especie de lucha se repiti√≥. Pero un extra√Īo encapuchado entr√≥ en la vivienda, y cuando se descubri√≥, todos pudieron ver la causa de la "lucha". Aparecieron dos fantasmas envueltos en ropas negras ra√*das, que luchaban a muerte. Uno de ellos llevaba una guada√Īa y el otro una pica, parecida a una versi√≥n de pesadilla de las que utilizan los propios Celestiales. El fantasma de la pica atraves√≥ al otro, pero √©ste se recuper√≥ y lo parti√≥ en dos con la guada√Īa oscura, destruy√©ndolo en una explosi√≥n que apestaba a azufre.

    Despu√©s, el esp√*ritu pareci√≥ acariciar al muchacho, y se desplom√≥ en el suelo agonizando. El chico comenz√≥ a recuperarse de nuevo... "√Čl ha estado aqu√* otra vez... y me ha salvado..."

    El encapuchado se acercó al fantasma en el suelo, y éste le habló con dificultad:

    - "Ahh... hab√©is venido... para m√* es tarde ya, pero intentad detener esta locura... No me destruy√°is, dejadme desaparecer en paz..."

    El hombre se quit√≥ el guante izquierdo, mostrando una mano p√°lida y alargada, propia de un demonio. La apoy√≥ sobre el lugar en el que parec√*a estar la herida mortal en el esp√*ritu, y comenz√≥ a recitar un hechizo oscuro ancestral... aquello hizo que la herida se cerrara, y tambi√©n revel√≥ al esp√*ritu de la muerte la identidad de aquel hombre. No era otro que Nathanel el Firme, hijo de Karn, Maestro de Nigromantes y, a la vez, uno de los m√°s poderosos Celestiales...

  3. #23
    Mix Thorngall
    Guest

    ¬°Gaznar contra la Muerte! 2/3

    Nathanel ten√*a el aspecto y la grandeza del m√°s poderoso de los Arc√°ngeles, pero no le gustaban las ostentosas armaduras y escudos Celestiales. Llevaba simplemente una armadura de Palad√*n, escudo y dos poderosas espadas cruzadas a la espalda: la Luz de Altair, templada por el propio Arconte en el fuego del √önico, y la oscura Cortadora de Almas, una espada fantasmal de hoja negra. Se interes√≥ por el muchacho, y abandon√≥ la vivienda sin revelar su identidad. El esp√*ritu sali√≥ con √©l.

    - "Mi se√Īor, os agradezco que me hay√°is permitido seguir existiendo, pero... ¬Ņpor qu√© hab√©is ayudado a un ser como yo? Ninguno de los vuestros lo habr√*a hecho, y ninguno tendr√*a el poder para hacerlo... realmente estoy sorprendido..."

    - "Mi sorpresa es a√ļn mayor, esp√*ritu errante... ¬Ņpor qu√© un Portador de la Muerte nos pide ayuda para evitar el fin del mundo, y arriesga su existencia para salvar a un muchacho? No hay muchas criaturas del Caos que act√ļen as√*..."

    - "La Muerte debe ser justa, a cada vida su hora, y a cada alma su castigo o su recompensa... Tengo muchos nombres, pero se me conoce como Gaznar. Y vos debéis ser Nathanel el Firme, hijo de Karn. Lamento el destino de vuestro padre, pero ciertamente su saber os ha permitido ser lo que sois ahora."

    - "La Luz y la Oscuridad van siempre juntas, y el que intente separarlas obra en vano..."

    La √ļnica manera de detener al Jinete de la Muerte era abriendo el poderoso Ojo de √Āgata para borrarlo de la existencia. El Ojo fue dejado en la Tierra por el √önico para poder sofocar el Fuego e incluso rehacer la Creaci√≥n entera si era necesario. El problema es que se encuentra, junto con otros poderosos objetos m√°gicos, custodiado en el Tesoro de Galzra...

    El legendario Galzra es neutral, y su misi√≥n es impedir que tanto las fuerzas del bien como las del mal se puedan hacer con los objetos del √önico, ya que su uso por cualquiera de ellas podr√*a da√Īar gravemente el equilibrio. Su resistencia f√*sica no tiene igual en la Creaci√≥n, y adem√°s es absolutamente inmune a cualquier tipo de magia o invocaci√≥n divina u oscura.

    Nathanel despleg√≥ sus tres pares de alas y se dirigi√≥ hacia la monta√Īa de Galzra, guiado por el Esp√*ritu de la Muerte. El viejo Gaznar ya hab√*a recogido de all√* cientos de almas de imprudentes caballeros y malvados que intentaron apoderarse de los tesoros para su provecho. Penetraron en la monta√Īa, y conforme se acercaban al interior, Nathanel sent√*a fr√*o, calor, terror, valent√*a, felicidad o angustia a cada paso, pero Gaznar no parec√*a afectado por aquello. Llegaron a la b√≥veda del tesoro, y contemplaron a la sierpe de seis cabezas en toda su gloria...

    Galzra ten√*a cuatro cabezas, los Elementales, y otras dos, la Luz y la Oscuridad. Con ellas pod√*a combatir a cualquier tipo de ser creado, vivo, muerto o esp√*ritu. Inmediatamente los vio acercarse, y lanz√≥ una terrible llamarada de fuego delante de ellos a modo de advertencia.

    - "No nos iremos, viejo Guardi√°n. Necesitamos el Ojo, y nos lo llevaremos, con o sin tu permiso..." Gaznar intent√≥ sobrevolar al drag√≥n, pero la Luz le cort√≥ el paso, amenaz√°ndole muy seriamente. Lanz√≥ un rayo celestial que el esp√*ritu esquiv√≥ a duras penas y, sabiendo que eso podr√*a haberle hecho realmente MUCHO da√Īo, retrocedi√≥ y busc√≥ otra entrada.

    Nathanel intent√≥ entrar por el otro lado, sabiendo que bastaba uno para pasar detr√°s de la bestia y recoger el Ojo. Pero eran seis contra dos... Galzra le dispar√≥ un rayo y un chorro de hielo, que Nathanel pudo parar con su escudo, pero fue derribado. Despu√©s, dirigi√≥ su atenci√≥n al Desgarraesp√*ritus, que intentaba da√Īarle con la guada√Īa oscura, sin √©xito. Su cabeza de Luz era totalmente inmune a cualquier ataque.

    En un respiro, el Arc√°ngel intent√≥ herir al drag√≥n con sus espadas, pero ninguna de ellas hac√*a mella, la primera parec√*a golpear sobre piedra y la segunda simplemente lo atravesaba sin da√Īarlo. La cabeza oscura le mir√≥ fijamente y abri√≥ su boca. Nathanel comenz√≥ a sentir c√≥mo la fuerza y la vida se le escapaban, y dobl√≥ la rodilla. Cuando casi perd√*a la consciencia, Gaznar, que esperaba esa oportunidad, se interpuso. El drag√≥n intent√≥ retirar la cabeza, pero ya el rayo oscuro hab√*a curado y multiplicado la fuerza del Esp√*ritu de la Muerte, que atac√≥ esa misma cabeza con sa√Īa.

    Galzra dio un paso atr√°s con dolor, y quiz√° aquella era la primera vez que lo sent√*a. Y Nathanel se dio cuenta... la Luz y la Oscuridad juntas... Junt√≥ las dos espadas y asest√≥ un golpe, que esta vez s√* hizo efecto, y retuvo a la sierpe el tiempo suficiente para que el √°ngel pasara por detr√°s hacia la entrada del Tesoro, mientras Gaznar segu√*a bati√©ndose a lo macho.

    Nathanel vio infinidad de objetos m√°gicos y terriblemente poderosos, y pens√≥ que realmente √©se deb√*a ser siempre su sitio. Junto a una humilde copa de carpintero, descansaba una joya ovalada negra con destellos rojos, el Ojo de √Āgata. Intent√≥ cogerlo, pero su mano derecha lo atravesaba. Se quit√≥ el guante y pudo cogerlo con su oscura mano izquierda. Sali√≥ de la estancia, y vio a Gaznar acorralado por las seis cabezas, a punto de recibir el golpe final...

    El √°ngel corri√≥ delante del drag√≥n y le mostr√≥ el Ojo, para intentar asustarle y hacerle desistir. Galzra no ten√*a nada que temer del Ojo, pero retrocedi√≥ y agach√≥ las cabezas a modo de reverencia, pareciendo admitir su derrota.

    - "Un Guerrero de la Luz y un Guerrero de la Oscuridad juntos, nos han vencido... Pod√©is marchar. Cumplid vuestra misi√≥n y despu√©s restitu√*d el Tesoro, o nuestra ira os perseguir√° hasta el fin de los d√*as..."

    Nathanel cur√≥ las heridas de Galzra, y √©ste le infundi√≥ de luz celestial curativa antes de partir. Despu√©s hizo lo propio con Gaznar, y ambos abandonaron la monta√Īa en direcci√≥n a la guarida del Se√Īor de la Muerte.

  4. #24
    Mix Thorngall
    Guest

    ¬°Gaznar contra la Muerte! 3/3

    Otra oscura cueva, de la que cont√*nuamente entraban y sal√*an Esp√*ritus, se alzaba ante los h√©roes. Nathanel se dispuso a desenvainar para combatirlos, pero Gaznar le retuvo... "Mi Se√Īor, si no los molest√°is, nos ignorar√°n... tienen su misi√≥n y el resto no les importa. Paremos a la Muerte y ellos se detendr√°n."

    Efectivamente, los dos pudieron pasar a la cueva entre el ajetreo de fantasmas. La cueva parec√*a haber desaparecido. S√≥lo hab√*a vac√*o, y una especie de luz blanca a lo lejos. Se acercaron m√°s, y por fin, vieron al Maestro de la Muerte, Baal-Rakshaad. Se giro, y sin mediar palabra lanz√≥ siete hojas de guada√Īa de metro y medio contra ellos... "Poco amistoso el bicho...", pens√≥ Gaznar.

    El escudo de Nathanel revent√≥ las guada√Īas. Despu√©s, sac√≥ el Ojo ante la Muerte, y el fantasma explot√≥ en una llamarada. Demasiado f√°cil... De repente, se vieron brutalmente golpeados y paralizados en el vac√*o oscuro. Otros dos esp√*ritus enfundados en blanco iguales que el que parec√*an haber vencido aparecieron, ¬°y junto a ellos, otros cuatro!

    - "Disculpad mi rudeza, queridos invitados... Os permitiré contemplar el Apocalipsis en primera fila, en asientos privilegiados..."

    - "S√≥lo una pregunta... ¬Ņpor qu√©? ¬Ņes necesario todo esto?"

    - "Oh no, sólo es ansia de poder... Mephisto me recompensará y me pondrá a su lado como hijo predilecto..."

    Gaznar se enfad√≥ sobremanera y sac√≥ lo mejor de s√* mismo al oir aquella estupidez...

    - "¬Ņ¬ŅQU√Č?? ¬Ņ¬ŅMephisto?? No me jodas... ¬Ņcrees que le importa todo esto la m√°s m√*nima mierda? ¬Ņy d√≥nde est√° ahora? Quiz√° est√° redecorando el Infierno, o quiz√° est√° haciendo surf en un tsunami, o quiz√° est√° en el Cielo practicando sexo con Esperanza... ¬Ņqu√© m√°s da? Mi se√Īor Baal-Rakshaad, ¬°acabas de cabrear much√*simo a este viejo desgarraesp√*ritus!"

    La ira le dio fuerzas para levantarse y atacar a uno de los esp√*ritus con la guada√Īa, y desapareci√≥... "¬°El que no muera, √©se √©s!" Nathanel tambi√©n se levant√≥ y atac√≥ a otro de ellos con la Luz, que tambi√©n explot√≥.

    Los cuatro que quedaban se unieron y los rodearon. De ellos brotaban cuchillos, hachas, guada√Īas y todo tipo de armas cortantes, que el Arc√°ngel se esforzaba en parar con su escudo y espadas. Mientras, Gaznar se llevaba la peor parte, e intentaba destruir las copias fantasmales. Logr√≥ destruir una de ellas, pero al final el esp√*ritu cay√≥ desplomado.

    Quedaban dos. Nathanel intent√≥ algo desesperado, salt√≥ sobre ellos y clav√≥ una de sus espadas a cada uno. Se llev√≥ una daga cruzada en la espalda y cuatro hachazos, pero consigui√≥ su objetivo... la Luz de Altair cay√≥ al suelo, y el que quedaba se debat√*a intentando sacar la Cortadora de su cuello.

    El Arc√°ngel sac√≥ el Ojo, que pas√≥ de negro a completamente rojo... El Ojo de √Āgata se hab√*a abierto, y comenz√≥ a tragarse al Jinete de la Muerte. Gaznar lo vi√≥ desde el suelo y espet√≥: "¬°Da recuerdos a tu se√Īor Mephisto, mierda seca!"

    Cuando la Muerte desapareci√≥, el Ojo volvi√≥ a su tono negro. Gaznar se recuper√≥ inmediatamente, y fue investido con la misma t√ļnica blanca que portaba Baal-Rakshaad, pero inmediatamente la arroj√≥ al vac√*o. Los Esp√*ritus de la Muerte pararon, y la terrible fiebre empez√≥ a remitir. Ninguno m√°s muri√≥ sin ser su hora.

    - "Una nueva Muerte ha llegado... ¬°justa y firme, pero mucho m√°s terrible e implacable! Nada temer√°n de mi los rectos, pero un serio problema tendr√°n los malvados cuando llegue su hora... ¬°Y realmente odio el blanco!"

    - "Sea como dices, pero si alguna vez el poder te corrompe, no dudes que este Ojo volver√° a por t√*, Gaznar Desgarraesp√*ritus..."

    Nathanel arroj√≥ el Ojo hacia arriba, diciendo "¬°Adrat Missio!*" La cabeza oscura de Galzra apareci√≥ sobre ellos, agarr√≥ la joya y desapareci√≥. Y el Tesoro completo cambi√≥ de monta√Īa.

    Antes de partir, Nathanel hizo una peque√Īa parada en el castillo de Camelot. Un joven Palad√*n llamado Sir Valamir honraba con flores las l√°pidas de sus padres, ca√*dos en combate. No pod√*a verla, pero una bella Celestial lo observaba con orgullo y agradecimiento. El Arc√°ngel se acerc√≥ a su lado y la bes√≥ con ternura.

    Despu√©s mir√≥ a su hijo, acarici√≥ su mano izquierda, y pens√≥... ¬Ņser√*a fuerte o caer√*a en el mismo horrible destino que su padre Karn?

    Selina vio la cara de preocupaci√≥n de Nathanel, y bes√≥ su mano oscura con cari√Īo.

    - "√Čl ser√° igual que t√ļ, mi querido Nathanel. Luz y Oscuridad a la vez, pero siempre Firme y Justo, y har√° en todo momento lo correcto..."

    * "Misión cumplida", en idioma Celestial

  5. #25
    Mix Thorngall
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    Sir Valamir y la Hechicera del Sol (1/4)

    Una ma√Īana corriente en el castillo de Camelot. Los Paladines entrenaban en combate a caballo, con espada, escudos y en el manejo de sus mazas de plata especiales.

    El joven y diestro Jared, mientras entrenaba con su Capit√°n, observ√≥ un destello de luz proveniente del interior del bosque, y se retir√≥ en un descanso a echar un vistazo. Encontr√≥ a una bella y herida Hechicera del Sol llamada Annur, que parec√*a buscar su ayuda...

    - "Busco al Palad√*n llamado... Jared... ¬ŅSois vos, mi se√Īor...?"

    - "Est√°is malherida, dama del bosque. Esto os ayudar√°, de momento, y podr√©is decirme lo que necesit√°is de m√*".

    Jared utilizó algunas hierbas y pociones de su bolsa sobre las heridas, y recitó una invocación curativa.

    - "Gracias por calmar el dolor, mi se√Īor. En realidad, necesitamos ayuda del Caballero de la Noche, Valamir. Sois uno de los pocos en los que realmente √©l conf√*a. Por favor... guiadme a √©l..."

    Jared abandon√≥ el entrenamiento, y se dirigi√≥ con Annur hacia la guarida secreta de su se√Īor Valamir, pero la Hechicera del Sol cay√≥ desmayada por el terrible dolor. Jared no pod√*a hacer nada m√°s por evitar su muerte, y comenz√≥ a entonar el canto de los Guardianes que le ense√Ī√≥ el Gran Mago Merl√*n...

    Un suave perfume de jazm√*n anunciaba la llegada de Nathra Verdaine y de la Diosa de la Primavera. La dulce mano de la bella Rhiannon acarici√≥ a la hechicera, y sus heridas sanaron inmediatamente. Por fin, pudo incorporarse y hablar sin dificultad.

    - "Esta humilde servidora os agradece sinceramente vuestra ayuda, Diosas del Bosque... Ha ocurrido algo terrible. Los demonios de la noche nos han atacado cruelmente cuando eramos débiles y han conseguido atrapar a nuestra Matriarca, la más poderosa de nosotras..."

    - Nathra verdaine intervino: "Temo que quieran utilizar su poder para vencer su mayor debilidad... el poder del sol... Por favor, debéis rescatar a la Matriarca de las Hechiceras cuanto antes, es vital e irremplazable..."

    Parec√*a muy preocupada, como si tuviera alg√ļn inter√©s personal en ella, no s√≥lo por lo que pudieran conseguir los vampiros de su poder.

    Jared y Annur llegaron a una peque√Īa y cuidada vivienda, con las ventanas fuertemente cerradas. Acababa de caer la noche. El Palad√*n utiliz√≥ la se√Īal convenida, y la puerta se abri√≥, dando paso al interior. Todas las velas se iluminaron a la vez. La peque√Īa vivienda, en su interior, parec√*a esconder un aut√©ntico castillo.

    - "Mi buen Jared, siempre eres bienvenido... aunque tu compa√Īera ciertamente me asusta, conf√*o en t√*... ¬ŅQu√© puedo hacer por vosotros?"

    El Caballero Oscuro, Sir Valamir, entr√≥ en el gran sal√≥n. De cabello largo y blanco y tez p√°lida, vest√*a elegantes y c√≥modas ropas de tonos oscuros.

    - "No tem√°is, pues no os har√© da√Īo, y en este momento no podr√*a aunque quisiera, ya que la noche nos debilita demasiado, igual que a vos os da fuerza y poder... Una de las Reinas Vamp√*ricas, llamada Amelia, ha jurado venganza contra los Caballeros protectores de Camelot, y especialmente contra vos y Sir Jared, me temo..."

    - Jared se mostr√≥ sorprendido: "No tengo el disgusto de conocerla, ¬Ņy ya quiere matarme? No s√© lo que pasar√° cuando me conozca de verdad..." - Valamir repuso: "Parece que ya sabe lo que hicimos el √ļltimo verano... seg√ļn el viejo Noctum de Ossion, Amelia es una de las ocho Reinas de sangre pura, y madre de... m√*ralo t√ļ mismo, mi buen amigo..."

    - "Vaya... Mia la Rondadora Nocturna, vampiresa-s√ļcubo de extraordinaria belleza y terrible poder... s√*, creo que esta chica me suena bastante, mi se√Īor..."

    - "Amelia ha capturado a nuestra Matriarca, y parece que pretende utilizar su poder para que ella y los suyos puedan moverse a la luz del d√*a... Por favor, debemos apresurarnos, mi se√Īor."

    - "El viejo sue√Īo de cualquier buen vampiro... De acuerdo, vamos a por ella. ¬°En marcha!"

    Bajo el manto de la noche, los tres emprendieron el viaje hacia las tierras oscuras de los vampiros. Valamir caminaba absorto, recordando a una bella y valiente Matriarca del Sol llamada Sylvana, de la que quiz√° lleg√≥ a enamorarse hace alg√ļn tiempo.

  6. #26
    Mix Thorngall
    Guest

    Sir Valamir y la Hechicera del Sol (2/4)

    Se oyeron ruidos de batalla y fuertes rugidos, que parec√*an de una bestia descomunal. Valamir orden√≥ a Jared esperar y proteger a la ahora d√©bil hechicera, y se acerc√≥ para intentar observar. En un claro del bosque, un gran hombre lobo luchaba a muerte contra varios guerreros no muertos, mientras el que parec√*a su jefe observaba y segu√*a animando cad√°veres... Era Zarg, un vampiro nigromante de poca monta, siempre a la sombra de Amelia, y que vi√≥ en la sangre de aquella bestia una oportunidad de aumentar su poder. El hombre lobo era Fenric, el llamado "Garrasucia", un viejo conocido de Valamir. El Caballero de la Noche pens√≥ que si le echaban una mano, quiz√° ganar√*an un poderoso aliado...

    - "Jared, te necesito... Vamos a echarle una mano a un viejo amigo, tu enc√°rgate de que ese vampiro de segunda deje de invocar muertos, y yo se los quitar√© de encima. Si se pone pesado, t√*rale esta poci√≥n..."

    Jared se acercó, dejando a Annur alejada del peligro, y los dos caballeros saltaron a la batalla.

    Valamir se apost√≥ junto a Fenric, golpeando con la maza a los vampiros esqueleto. Eran d√©biles, pero muchos... La bestia pareci√≥ sonre√*r al ver a Valamir ayudarle contra los cad√°veres.

    - "Ahhh... hace muchos a√Īos que nadie lucha a mi lado... pero... ¬Ņeres Sir Valamir?"

    - "Un momento... lo primero es lo primero... ya nos presentaremos."

    Con pocos golpes de maza, los esqueletos ca√*an destrozados. Pero segu√*an llegando m√°s...

    - "¬°Jared!"

    Jared arroj√≥ una piedra al nigromante, con lo que consigui√≥ desconcentrarlo, y dej√≥ de levantar muertos. Zarg sac√≥ una espada oscura y un escudo de hueso, y comenzaron a batirse en duelo. Mientras tanto, Fenric y Valamir hab√*an acabado con todos los vampiros esqueleto... el hombre lobo se dispon√*a a ayudar a Jared, pero Valamir le detuvo: - "D√©jalo que entrene, √©l puede vencerlo..."

    Zarg result√≥ ser bastante duro a espada, y arroj√≥ a Jared varias veces al suelo... Valamir le grit√≥: - "Vaya... ¬°y yo que cre√*a que hab√*a tra√*do un Caballero Palad√*n!" Jared lo entendi√≥, y comenz√≥ a lanzar invocaciones Celestiales contra el vampiro, que recibi√≥ bastante da√Īo y perdi√≥ la habilidad en combate. De postre, le lanz√≥ la poci√≥n, que result√≥ ser un fuerte concentrado de ajo... el vampiro, humillado, medio muerto y apestando a ajo, no soport√≥ la derrota y se cort√≥ la cabeza con su propia espada. Su vida no deb√*a ser muy alegre...

    - "Sir Jared, este es Fenric el Corazón de Hierro, antiguo Caballero de Camelot a las órdenes de Taal, y ahora un poderoso guerrero de la noche..."

    - "Fenric... ¬ŅGarrasucia? Mi se√Īor... ¬Ņno acab√°steis vos con √©l hace tiempo?"

    - "El Gran Mago y Sir Valamir me derrotaron hace tiempo, pero tuvieron piedad de m√*... cuando Balthor me traicion√≥ y su ansia de poder lo convirti√≥ en el Se√Īor del Fuego Balzathor, me volv√* loco y asol√© Brocelianda. Pero ellos me detuvieron, y me recordaron que una vez fui un noble Caballero. Dijeron a todos que me hab√*an matado, y yo promet√* no volver m√°s. March√© a estas lejanas tierras, ahora infestadas por los vampiros."

    - "Eso es otra historia, mi buen amigo. Ahora, necesitamos tu ayuda para vencer la amenaza de los vampiros, y evitar que sean capaces de ver el sol..."

    - "Arrggggh... ¬°ODIO a los malditos vampiros! Pero... os veo extra√Īo, Sir Valamir... est√°is p√°lido como un muerto... ¬Ņqu√© os han hecho?"

    - "La desgracia me ha convertido en uno de ellos, mi buen amigo. Pero sigo siendo un Caballero, al igual que t√ļ. No lo dudes nunca... Ahora, vayamos a por esa maldita Reina Amelia, y salvemos a la Matriarca del Sol."

    Los tres volvieron a recoger a Annur, que se asust√≥ al ver a Fenric, pero despu√©s comprendi√≥ que pod√*a ser una excelente ayuda. Adem√°s, √©l hab√*a destrozado ya a varios cientos de vampiros, que parec√*an proceder todos de un mismo punto. La guarida...

    Valamir se acercó a la hechicera:

    - "La Matriarca del Sol que han capturado... ¬Ņno ser√° Sylvana? La conozco y aprecio personalmente..."

    - "Lo siento, mi se√Īor... la querida, noble y valiente Sylvana se sacrific√≥ hace tiempo en combate para salvarnos, y su alma descansa junto a los Celestiales. Nuestra Matriarca es Samira, su hermana, que lleg√≥ de tierras lejanas para honrar su muerte y sucederla..."

    Valamir se entristeci√≥ mucho al o√*r la noticia. Quiz√° aquella vez fue la √ļnica en que el amor estuvo en su vida...

  7. #27
    Mix Thorngall
    Guest

    Sir Valamir y la Hechicera del Sol (3/4)

    Los cuatro se encaminaron a la guarida de la Reina. De noche, Valamir masacraba a los vampiros que les iban atacando por el camino para intentar olvidar, y Fenric por puro placer. De d√*a descansaban en cuevas, protegidos por Jared y la Hechicera del Sol.

    Llegaron a una peque√Īa caba√Īa. Valamir pod√*a sentir a la Reina en su interior, quiz√° s√≥lo era la entrada a la guarida. Jared intent√≥ abrir la puerta, pero fue fuertemente empujado hacia atr√°s. El Caballero Oscuro s√* pudo tocar la puerta... quiz√° hab√*a un hechizo que s√≥lo permit√*a entrar a los vampiros.

    - "Creo que debo entrar solo... adem√°s, ya parece que est√° amaneciendo, y quiz√° habr√° vampiros por aqu√* cerca. Por favor, proteged la entrada y evitad que se refugien aqu√*, bastante tengo ya con la que hay dentro..."

    - "¬°Con mi vida, mi se√Īor!", contest√≥ Jared. - "Bien... ¬°m√°s vampiros para desayunar!", apuntill√≥ Fenric...

    Valamir entr√≥ en la caba√Īa. Hab√*a una fuerte compuerta cerrada que quiz√° conduc√*a a las profundidades protegidas del sol donde descansaban los vampiros de d√*a. No esperaba encontrar a nadie, pero all√* estaban... la Matriarca del Sol, hechizada y encadenada de pies y manos, y la malvada Reina Amelia.

    Su belleza era tal que parec√*a una versi√≥n oscura de la Diosa Rhiannon. Llevaba un velo negro transparente que dejaba poco a la imaginaci√≥n, algo de ropa interior negra y una tiara de oro y gemas rojas.

    Llevaba una daga cruzada parecida a la que Ossion iba a utilizar en su ritual, y estaba esperando a que los primeros rayos del amanecer tocaran a la Hechicera para matarla y beber su sangre, con el poder de dominar el sol. Repar√≥ en que hab√*a entrado alguien, y grit√≥ con rabia:

    - "¬ŅNo dije que nadie me molestara, maldita rata? ¬°Deber√*as estar abajo! ¬ŅO prefieres que te saque de aqu√* a patadas para que disfrutes del d√*a?"

    - "Disculpad, mi querida Majestad, pero creo que me and√°bais buscando... me llamo Valamir, y creo que ten√*amos un asuntillo sobre una maldita perra cobarde chupasangres que mand√© a pudrirse al Infierno hace alg√ļn tiempo..."

    La Reina rugió, mostrando sus afilados colmillos:

    - "Vaya, es mi d√*a de suerte... El poder del sol, y la dulce venganza. Creo que tengo un poco de tiempo para cortarte la cabeza, asqueroso traidor..."

    Amelia desenvainó dos ligeras y poderosas espadas orientales de plata con el filo ligeramente curvado, y saltó a la velocidad del rayo contra Valamir. Pero éste le estrelló su escudo en la cara, y la arrojó al suelo. Después, tiró el escudo y sacó la espada y la Matademonios...

    - "Vamos, mi se√Īora... ¬Ņesto es todo? Hasta ese rid√*culo vampiro nigromante vuestro manejaba la espada mejor que vos..."

    Se enzarzaron en un duelo a espada. Valamir se llev√≥ demasiadas heridas, pero al final consigui√≥ acorralarla en un rinc√≥n. Y clav√≥ su espada en su pecho... La Reina cay√≥ desvanecida, y Valamir aprovech√≥ para liberar a la Matriarca del Sol. La mir√≥ a los ojos, y ambos tuvieron una extra√Īa sensaci√≥n de conocerse. Con su gran fuerza rompi√≥ las cadenas, y le dijo que saliera de all√* buscando la protecci√≥n del d√*a, ¬°pero Amelia estaba de pie en la puerta! Se sac√≥ la espada del pecho, y la herida se cur√≥ casi al instante, recuperando su perfecto busto...

    - "La seda es cara, maldito buf√≥n... Toma tu in√ļtil espada y lucha... Pase lo que pase, ni t√ļ ni esa maldita bruja saldr√©is de aqu√* con vida..."

    Vaya... Su Majestad era a prueba de plata. Valamir comprendi√≥ que a espada, al final, acabar√*a con √©l y conseguir√*a su objetivo. Mir√≥ de nuevo a la Matriarca, y se dispuso a cometer otra de sus famosas locuras... ¬°corri√≥ y lanz√≥ su cuerpo hacia la Reina, embisti√©ndola contra la entrada!

  8. #28
    Mix Thorngall
    Guest

    Sir Valamir y la Hechicera del Sol (4/4)

    El fuerte impacto rompi√≥ la puerta y sac√≥ a los dos de la guarida, ¬°y el amanecer brillaba en el cielo! Amelia gritaba de dolor e intentaba refugiarse, pero el propio Valamir se interpon√*a a maza y espada. Ambos comenzaron a quemarse, y se enzarzaron en el suelo. La Reina vi√≥ con horror en los ojos del Caballero Oscuro que estaba dispuesto a sacrificar su vida para acabar con ella y salvar a la hechicera. Golpe√≥ con la fuerza de seis demonios al Palad√*n Vampiro, pero √©ste no ced√*a. La Matriarca sali√≥ de la guarida, pero no pod√*a utilizar su poder, ya que abrasar√*a a ambos...

    Valamir notaba cerca el olor de la muerte. Agarró con fuerza su espada, y clavó la pierna derecha de Amelia en el suelo, lo que, junto a la quemadura del sol, ya le hizo completamente imposible moverse. El Caballero se arrastró como pudo para intentar protegerse del sol, pero cayó y ya no pudo avanzar... se iba consumiendo en el fuego...

    Hasta que notó una mano que lo agarraba suavemente. De pronto, el fuego dejó de quemar, y el cuerpo de Valamir regeneraba sus heridas, como si no hubiera sol para él.

    - "Creo que hoy no vais a morir, mi se√Īor..." Samira le agarraba la mano y brillaba como el propio sol. Quiz√° estaba absorbiendo la luz para protegerle, pero ninguna Hechicera del Sol hasta ahora ten√*a tal poder. Valamir se recuper√≥ y pudo incorporarse con ella. Amelia estaba gritando, ardiendo y pudri√©ndose, y Valamir le cort√≥ inmediatamente la cabeza. "Ni siquiera ella merece sufrir as√*...", dijo el Caballero. El cuerpo explot√≥ en cenizas.

    Valamir pod√*a ver el esp√*ritu de Amelia aparecer en el lugar del cuerpo. Ella lo miraba con cierto agradecimiento, por acortarle la tortura del sol. De repente, una guada√Īa oxidada pareci√≥ atravesar el esp√*ritu, que se retorc√*a de dolor, y empez√≥ a moverse muuuuy despacio...

    - "Creo que ya sab√©is quien soy, mi bella dama sangrienta... Pero ahora ya sab√©is por qu√© me llaman Desgarraesp√*ritus..." Una risa siniestra flotaba en el aire mientras Amelia desaparec√*a...

    - "Realmente no sois un demonio oscuro, Sir Valamir, sino el m√°s noble y valiente Guerrero de la Luz que he conocido jam√°s..."

    - "Os lo agradezco sinceramente, mi se√Īora, pero permitidme decir que... una hechicera del sol no tiene ni tendr√° nunca igual poder al vuestro, Matriarca Samira... ¬ŅHay algo m√°s?"

    - "Creo que ahora te debo la verdad, Gran Palad√*n Valamir, hijo de Selina y Nathanel el Firme..." Sopl√≥ un fuerte viento, y ambos se elevaron sobre el suelo. La Hechicera brill√≥ como el propio sol, y se transform√≥ en una bella y delicada figura luminosa...

    - "Soy una Diosa, Valamir. Igual que mi querida hermana Rhiannon floreci√≥ de Nathra Verdaine, yo soy Shariel, hija de Anuriel, Diosa de las Mareas. Soy la Guardiana del Sol, del D√*a y de la Noche. He sido la Matriarca del Sol para poder estar cerca de vosotros durante generaciones. Me han llamado Sindel, Sarah, Liliana, Selina, Sylvana, Samira... nombres de vuestras m√°s nobles y valientes guerreras... pero siempre he sido la misma. Y cada d√*a que pasa lamento haber tenido que perder tu amor para preservar mi secreto..."

    Ninguno de los dos ten√*a la capacidad de llorar, pero ambos lo hubieran hecho. El Caballero de la Noche la mir√≥ a los ojos con ternura.

    - "Creo que por aqu√* escondida todav√*a tengo un alma, y jam√°s ha dejado de quererte..."

    Los dos se reunieron con Fenric, Jared y Annur. Valamir guardó el secreto en su corazón. La Matriarca del Sol les agradeció sinceramente su ayuda, y se dispusieron a partir al caer la noche. Pero Fenric les abandonaba:

    - "Como promet√*, no volver√© cerca de Camelot. Tengo una misi√≥n, y se llama Balzathor. Tal vez, si le arrebato la Gema Roja, ambos podr√*amos volver a ser lo que √©ramos, pero hasta entonces seguir√© vagando..."

    De nuevo, los tres llegaron a la peque√Īa vivienda de Valamir. Jared acompa√Ī√≥ a la hechicera del sol a su campamento antes de regresar al Castillo, pero Samira se qued√≥ en la guarida del Caballero Oscuro para pasar la noche y reponer fuerzas.

    Por fin, estaban a solas. Parec√*a que los a√Īos no hab√*an pasado. Los dos se miraron a los ojos un buen rato, sin necesidad de decir nada. Y despu√©s, se fundieron en uno de los besos m√°s apasionados de la historia...

  9. #29
    Mix Thorngall
    Guest

    El Se√Īor del Fuego 1/3 (Balzathor)

    Fenric despert√≥, acuchillado por el dolor de los zarpazos y mordeduras de la bestia. Su compa√Īero Balthor yac√*a en el suelo, igual o a√ļn m√°s magullado. Vio la cueva donde se refugiaba el monstruo, y unos pasos mas all√°, un cuerpo sin cabeza. La cabeza reposaba unos metros m√°s all√°, con una extra√Īa expresi√≥n de paz, como si se hubiera librado de una terrible maldici√≥n...

    Encontr√≥ y recogi√≥ su espada, cubierta con la sangre del joven Vambrael. Se arrastr√≥ como pudo hacia la cueva. Balthor abri√≥ los ojos y le sigui√≥, y ambos cayeron en un profundo sue√Īo en el interior de la guarida de la bestia. Durmieron... m√°s de 60 a√Īos...

    Los Caballeros despertaron, cubiertos de sangre seca pero sin heridas. El sue√Īo pareci√≥ haberles sentado bien. Decidieron volver al Castillo, pero antes se dirigieron al r√*o para asearse. Despu√©s, vieron a un joven aprendiz de cham√°n recoger hierbas y practicar con la magia del Fuego. Se acercaron para prevenirle, espada en mano:

    - "¬ŅNo sabes que la magia est√° mal vista? Nuestro Rey castiga la brujer√*a con c√°rcel, pero te dejaremos marchar si abandonas las artes oscuras, mago..."

    - "¬ŅEl Rey Uther? Lleva muerto m√°s de veinte a√Īos, y con √©l la oscuridad. Su noble hijo reina ahora, y abandon√≥ aquella caza de brujas. La paz reina ahora entre Camelot y los sabios Druidas, con excepci√≥n de la rebelde Morgana y sus secuaces..."

    - "¬ŅVeinte a√Īos? ¬Ņy qui√©n es el Rey Uther? ¬Ņqu√© hechicer√*a es √©sta? Nos atac√≥ un terrible hombre-lobo, y s√≥lo hemos dormido un poco para descansar..."

    - "Si es cierto lo que dec√*s... espero que no... quiz√° est√©is malditos por la bestia. Deb√©is esperar a la noche, y observad si sufr√*s alg√ļn cambio. Y alej√°os de los poblados, os lo ruego..."

    - "¬ŅCambio? ¬ŅY qu√© haremos si estamos hechizados? ¬ŅQui√©n podr√° ayudarnos?"

    - "Si es cierto que ven√*s del pasado, s√* que deb√©is conocer al Juguetero. Ese viejo elfo tiene m√°s de doscientos cincuenta a√Īos, conoce todos los objetos m√°gicos y maldiciones y posee una gran colecci√≥n de talismanes y amuletos... pod√©is pedirle consejo, ahora que ya nadie le persigue ha vuelto a abrir su tienda m√°gica en Tintagel."

    Fenric y Balthor se retiraron a un claro alejado a descansar cuando cay√≥ la noche. No cre√*an demasiado las palabras del mago, pero decidieron hacerle caso. Hasta que lleg√≥ el d√*a...

    De nuevo amanecieron cubiertos de sangre, y con la ropa bastante estropeada. Frente a ellos yac√*an los restos de un oso y un ciervo, completamente destrozados a garra y dentellada, lo que les confirm√≥ que realmente estaban hechizados y necesitaban ayuda. Volvieron a limpiarse, se enfundaron las armaduras, y tomaron "prestada" ropa nueva...

    Recordaron al esquivo Juguetero de Camelot. Una vez, hace tiempo, su Rey les encarg√≥ apresarlo, pero no pudieron con √©l. El peque√Īajo les desapareci√≥ entre risas, y un torbellino de viento se llev√≥ todos los objetos de la caba√Īa. Los Caballeros rogaban que esta vez el peque√Īo elfo les echara una mano, y no los volviera a dejar con un palmo de narices...

    Llegaron a la peque√Īa tienda, casi al caer la noche. Las velas iluminaban el escritorio del elfo, que parec√*a estar jugando con piedras de colores. Levant√≥ una gema blanca, y comenz√≥ a brillar, iluminando toda la estancia...

    - "¡Je, je...! Lo he conseguido... ¡una estrella en miniatura! ¡Adios velas...! La llamaré... ¡la hechigema del sol! no... ¡la luz de Anuriel! tampoco... ¡el rayo de..."

    - "Disculpad, mi se√Īor... Necesitamos consejo..."

    - "¬ŅQu√© hac√©is aqu√* a estas horas? Estoy trabajando... ¬Ņya no hay Paladines ni Sabios en el Castillo? ¬Ņacaso el Mago Merl√*n est√° de vacaciones?"

    - "Hemos sido v√*ctimas de una maldici√≥n, y vuestra sabidur√*a es lo √ļnico que puede ayudarnos..."

    - "La √ļnica maldici√≥n que veo es vuestra vestimenta, amigos... parec√©is aquellos soldados de Uther que ven√*an a que me riera en su cara... viejos tiempos..."

    La noche comenzaba a hacerles efecto. Empezaron a retorcerse de dolor... y a cambiar...

    - "¬°Ey! ¬°Fuera de mi caba√Īa, me vais a desordenar las piedras, las pociones y los bonus de racha! mmm... ¬Ņqu√© diablos ser√° eso de "bonus de racha" y d√≥nde lo habr√© o√*do yo...?"

    El Juguetero conjur√≥ un fuerte viento que los sac√≥ de la caba√Īa, sus armaduras cayeron, y se transformaron en hombres-lobo bajo la luna. El elfo coloc√≥ antes tres piedras rojas a su alrededor, que los reten√*an en su c√*rculo con fuertes descargas. Cuando vieron que no pod√*an moverse, se calmaron, y comenzaron a observarse...

    - "A√ļn est√°is ah√*, Caballeros... de momento, reflexionad, contemplad y dominad vuestro nuevo ser, y ma√Īana hablaremos."

  10. #30
    Mix Thorngall
    Guest

    El Se√Īor del Fuego 2/3 (Balzathor)

    Al d√*a siguiente, Fenric y Balthor recuperaron su forma, y pudieron salir del c√*rculo de las gemas sin da√Īo. El Juguetero los estaba esperando con ropas nuevas y un mapa hecho a mano.

    - "Buenos d√*as, se√Īores... Creo que ya podemos confirmar que ten√©is una maldici√≥n encima. Pero creedme, las hay mucho peores. Al menos √©sta tiene remedio, aunque va a ser bastante duro encontrarlo... Os he cogido algo de ropa, creo que la otra ha quedado bastante inservible."

    Los Caballeros se vistieron de nuevo, y comenzaron a mirar el mapa. Hab√*a una X roja en un peque√Īo monte al este de Brocelianda.

    - "¬ŅQu√© se supone que debemos buscar aqu√*, y c√≥mo nos puede ayudar?"

    - "Una de las Gemas Rojas. Creo recordar que ah√* todav√*a queda una, pero est√° fuertemente guardada. Destru√*r una Gema Roja libera una energ√*a que es capaz de anular cualquier encantamiento, enfermedad o herida, recuperando el estado original de cualquier ser vivo a su alrededor. Para destru√*rlas basta con tener firme voluntad de ello y pisarlas, por ejemplo... pero cuidado, son muy tentadoras de conservar..."

    - "De acuerdo, partamos..."

    - "De eso nada... no quiero que vay√°is arrasando poblados por ah√*. Pasar√©is aqu√* la noche, esta vez sin jaula. Y entrenar√©is a espada en vuestra nueva forma... ¬Ņrecord√°is algo de anoche?"

    Con esfuerzo, los dos recordaron haber estado encerrados en un c√*rculo m√°gico, y haber sufrido un fuerte dolor. Y unas garras y ojos rojos como el fuego... Era un buen comienzo.

    A la noche, salieron de la caba√Īa y se transformaron de nuevo. Esta vez aceptaron con calma su suerte en lugar de rugir como bestias, y tomaron sus espadas y comenzaron a practicar. Al principio se mov√*an torpemente, pero pronto lograron poner a su servicio la agilidad y fuerza que les daba su nueva forma. Se hab√*an convertido en dos temibles guerreros de la noche...

    Al amanecer, fueron capaces de recordar casi perfectamente lo sucedido por la noche. El Juguetero se dio por satisfecho y les permitió marchar en busca de la Gema Roja:

    - "Pod√©is comenzar vuestra misi√≥n, pero tened cuidado. Con las criaturas que guarden la gema, y m√°s a√ļn, con la gema misma... no querr√° ser destru√*da y os tentar√°..."

    Fenric y Balthor emprendieron el viaje. Descansaban unas horas durante el d√*a, ya que pod√*an avanzar mucho m√°s r√°pido de noche. Pero de d√*a llegaron al monte indicado con la X en el mapa. Lo rodearon y encontraron una peque√Īa cueva. Se dispusieron a entrar... pero un fuerte viento los rechaz√≥ y los arroj√≥ al suelo. Una hermosa y oscura mujer, con cabello y ojos rojizos y alas grises, sali√≥ de la cueva a su encuentro...

    - "¬ŅQu√© busc√°is aqu√* dentro, viajeros? Nada hay que os pueda interesar, larg√°os de aqu√*..."

    Un extra√Īo sentimiento de ira se apoder√≥ de Balthor, y comenz√≥ a desear entrar en aquella cueva por encima de cualquier cosa... incluso de su propia vida...

    - "¬°No he venido hasta aqu√* para que me corte el paso ning√ļn maldito cuervo celestial! ¬°Fuera, o probar√°s mi espada!"

    - "Calma, compa√Īero... ¬Ņy t√ļ qui√©n eres? ¬Ņqu√© m√°s te da lo que busquemos en esa cueva?"

    La mujer pareci√≥ sonre√*r satisfecha por la reacci√≥n de Balthor.

    - "Me gusta ese car√°cter, pero... ¬Ņrealmente eres digno de la Gema? El poder absoluto no se suele conceder a cualquiera... y pod√©is llamarme Yzabel."

    Poder absoluto... aquello reson√≥ en la cabeza de Balthor con fuerza... Le gustaba el poder que ten√*a, ¬Ņpor qu√© no tener un poco m√°s? Intent√≥ entrar corriendo en la cueva, pero Yzabel le asest√≥ un fuerte golpe con el mango de su espada...

    - "S√*, me gusta... vamos... ¬Ņla quieres? ¬°Qu√*tamela!..."

    La nariz de Balthor sangraba, y su rabia se multiplic√≥ por diez. Y ocurri√≥... ¬°comenz√≥ a transformarse en hombre-lobo en pleno d√*a! Fenric no pod√*a creerlo... su compa√Īero estaba ciego de ira...

    - "Vaya... veo que tienes encantos ocultos... ¬°lucha de una vez, maldita bestia! ¬°que se vea de lo que eres ca..."

    Ni siquiera pudo terminar la frase. A la velocidad del rayo, Balthor salt√≥ sobre ella y le asest√≥ un terrible zarpazo, que la derrib√≥ sin piedad. Luego, indic√≥ a Fenric que pasara con √©l a la cueva. Y √©ste lo acompa√Ī√≥, bastante asustado, hacia el interior.

    Llegaron al centro del monte, justo cuando la noche ca√*a, y Fenric ya no pudo evitar transformarse. Al menos eso le dar√*a mayor fuerza y capacidad de combate, ya que no sab√*an lo que a√ļn pod√*a quedar en la cueva guardando la Gema Roja...

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